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Volumen 5, Números 1 y 2 Diciembre, 2001

CONTENIDOS
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· Zeledonia
· Notas sobre el comportamiento de anidación del Trogón
· Nuevas Observaciones de Forrajeo y Dieta de Cyphorhinus phaeocephalus
· Descripción del nido y huevos de Philydor rufus (Trepamusgo Rojizo )
· Migración del Coccyzus americanus (Cuclillo Piquigualdo)

ANOTACIONES SOBRE EL APAREAMIENTO DE Glaucidium brasilianum (Mochuelo Común)

J. Paulo Valerio

Fecha: 17 de Enero del 2001.

Tiempo de observación: Aproximadamente desde las 6:25 AM hasta las 7:15 AM.

Ubicación: Punta Leona, específicamente el costado sur de la ermita o iglesia recién construida, en un árbol de Cenízaro (Samanea saman) con follaje denso.

Condiciones: Mañana soleada y con el cielo despejado. Temperatura aproximada 26-27 °C (tomada con un termómetro de bolsillo).

Observadores: J. Paulo Valerio, John Richter y Bob Boley

Encontramos un macho de Glaucidium brasilianum (se deduce que era el macho basados en su comportamiento durante el cortejo y apareamiento) en un árbol de Erytrina sp. a unos 10 metro del suelo y bastante expuesto. El macho estaba llamando insistentemente con su canto habitual desde las 5:30 AM cuando lo escuchamos por primera vez. A unos 20 metros de distancia, escuchábamos también la respuesta de otro individuo de la misma especie, el cual confirmaríamos luego, se trataba de la hembra.

Los cantos del macho, con un volumen mayor que el habitual, nos permitieron encontrarlo con facilidad por primera vez a las 6:25 AM. Incluso respondía fácilmente cuando lo imitamos. Lo observamos con un telescopio de 15 X 60 y comprobamos que se trataba de un individuo en la fase rojiza. A las 6:39 AM el ave voló unos diez metros, posándose en un Samanea saman, ubicado al costado norte de la iglesia en Punta Leona, donde de nuevo comenzó a cantar insistentemente, sincronizándose con los cantos de la hembra.

Durante los siguientes diez minutos, se entretuvo en un dúo con la hembra, la cual podía escucharse desde otros Samanea al otro lado de la iglesia. A las 6:50 AM, la hembra voló a una rama seca expuesta del Samanea, y observamos que su plumaje se encontraba también en la fase rojiza. Cuando la hembra estuvo a la vista, tanto ella como el macho comenzaron a emitir una llamada que no habíamos escuchado antes, una especie de "uít" muy sonoro de más o menos medio segundo dón y con intervalos irregulares, que se iniciaba cada vez que la pareja tenía contacto visual.

Poco antes de las 7:00 AM, el macho voló hacia el árbol donde se encontraba la hembra, pero su avance fue rechazado por ella, obligándolo a volver a su Samanea al otro lado de la iglesia. Al principio pensamos que se trataba de una disputa entre machos o hembras, pero a los pocos minutos, la hembra se situó en una rama sobre el techo de la iglesia, donde el macho voló, iniciándose un ritual de cruce de picos, al tiempo que ambos individuos desplegaban sus colas en abanico e inflaban la zona de la garganta, emitiendo los "uíts" sonoros y casi al unísono. En este momento observamos un comportamiento nuevo, que incluía movimientos de alas y el levantamiento de las plumas de la zona posterior de la cabeza donde están los "falsos ojos", de tal manera que se veían como pequeños cuernos u orejas, semejantes a los de otras lechuzas como Otus pero más pequeños. En muchas observaciones previas de cidius, nunca antes observé este comportamiento.

Acto seguido, el individuo que identificamos primero, al que llamamos macho, procedió a montar a la hembra con muchos aleteos y cantos de "uíts" insistentes, lo que atrajo a varios Turdus grayi y Melanerpes hoffmannii, los cuales intentaron frustrar el apareamiento con vuelos rasantes y gritos. Después del apareamiento, la pareja continuó con el abanicamiento de colas y los movimientos de las alas por unos segundos, después de lo cual, el macho regresó a su árbol.

La pareja se perdió de vista en un tacotal, donde les escuchamos proseguir con su canto habitual. Todavía a las 9:30 AM cuando dejamos el área, la pareja continuaba cantando, y probablemente los apareamientos continuaron, aunque no los observamos más.

John Richter logró buenas fotografías de los individuos, aunque no logramos documentar el momento del apareamiento.
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ZELEDONIA

Diciembre 2001 Vo1. 5 Números 1 y 2
Boletín de la Asociación Ornitológica de Costa Rica

Richard Garrigues, Editor

Leonardo Chaves, Julio Sánchez, Ernesto Carman, Francisco Durán y Rafael Campos, Colaboradores

La Asociación Ornitológica de Costa Rica (AOCR) fue fundada en 1993 para investigar, divulgar y promover diversas actividades que incentiven el conocimiento de la avifauna costarricense, y contribuir a la conservación de las poblaciones silvestres y sus respectivos hábitats.

Junta Directiva

Julio Sánchez, Presidente
Marco Tulio Saborío, Vice-Presidente
Mario Ossenbach, Tesorero
María Emilia Chaves, Secretaria
Vicky Cajiao, Fiscal
Hernán Araya, Primer Vocal
Heriberto Cedeño, Segundo Vocal
Willie Alfaro, Tercer Vocal
Dr. Alexander F. Skutch, Presidente Honorario

Asociación Ornitológica de Costa Rica
APDO 2289-1002, San José, Costa Rica
http://www.zeledonia.org

Se ofrece una charla a las 6:30 p.m. de cada segundo lunes en el Museo Nacional y una gira el domingo siguiente.
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NOTAS SOBRE EL COMPORTAMIENTO DE ANIDACIÓN DEL TROGÓN VIOLACEUS (TROGÓN VIOLÁCEO) EN LA ZONA PROTECTORA EL RODEO


Ricardo Kriebel H.

El Trogon violaceus presenta una característica que parece ser única entre las aves: construye su nido en panales donde todavía habitan las avispas que los construyeron (Skutch 1999). Además, parece preferir panales adheridos a arboles de Acacia sp. para obtener mayor protección a la hora de anidar.

Esta especie tiene una amplia distribución en los trópicos de América. Se le puede encontrar desde México hasta la amazonia brasileña de 0 a 1500m.s.n.m.(Skutch 1999). Ocupa una gran gama de hábitats prefiriendo áreas boscosas o en regeneración donde frecuenta bordes de bosque y zonas abiertas. Su época de anidación se extiende de marzo a junio (Stiles y Skutch 1989).

El Rodeo se ubica en el cantón de Mora, provincia de San José. Comprende altitudes que van de 500 a 1000m.s.n.m. y la vegetación predominante es del tipo Bosque Húmedo Premontano; en sus partes bajas presenta una transición a Bosque Húmedo Basal (Cascante y Estrada 1999).

En un bosque en regeneración de esta zona, a 900 m.s.n.m., se observó tres nidos del Trogón Violáceo los días 2, 6 y 26 de junio respectivamente, distanciados a un máximo de 300 metros uno del otro. El primero y segundo eran panales pequeños adheridos a ramas horizontales de tres a cuatro metros de altura en arboles de cornizuelo (Acacia sp.). El tercer nido era un panal de mayor tamaño y se encontraba adherido a una rama horizontal de un árbol de espavel (Anacardium excelsum) a 20 metros de altura.

Se tomaron algunas notas sobre los acontecimientos alrededor de dichos nidos. No se tomaron datos sobre la anidación completa debido a que el primer nido fue abandonado, el segundo destruído y el tercero se encontraba prácticamente fuera de vista.

Vocalizaciones
Durante los cuatro días en que el trogón macho construía el nido, se tomaron datos sobre la cantidad y duración de los cantos que emitió, no así de la hembra ya que vocalizó muy poco. En un período de tres horas, el macho cantó 366 veces, un promedio de 122 cantos por hora. El canto que más se prolongó duró nueve segundos, el más corto, un segundo.

Cortejo
En los días posteriores, cuatro machos se trasladaban juntos y al percharse iniciaban periodos de vocalizaciones. Se sucedían uno al otro de manera inmediata. Mientras que el macho construía el nido cantó un máximo de nueve segundos en forma continua; en grupo llegaron a cantar hasta dos minutos con siete segundos. Cada individuo cantó más de una vez, siguiendo la misma secuencia.

Días más tarde se observó un grupo de dos hembras y tres machos, los cuales cantaban del mismo modo que se describió anteriormente. Según Skutch (1972) este comportamiento se debe a la competencia por parte de los machos para atraer hembras. De pronto un macho se lanzó sobre una de las hembras aparentemente en forma agresiva. En la segunda ocasión, se efectuó la cópula, la cual fue silenciosa y rápida.

Construcción del nido
El Trogón Violáceo prefiere estructuras como panales o termiteros para construir su nido, aunque se le ha observado anidando en troncos podridos en su distribución más al norte (en Trinidad, Herklots 1961 y en México, Skinner 1901). Skutch (1999) también los ha observado mostrando interés en un tronco podrido y en las raícez de un helecho arborescente en nuestro país aunque nunca anidaron en dichos sitios. A la misma vez requiere de varias opciones para construir su nido ya que frecuentemente la hembra desaprueba los sitios elegidos por el macho (Skutch 1972). Aunque a través de los años se han observado varios nidos de este trogón, no he podido encontrar literatura que mencione la posible preferencia de esta especie de escoger panales adheridos a cornizuelos.

La pareja construye el nido desprendiendo trozos de material de un extremo de la superficie inferior del panal y continuaba perforando hacia la parte superior interna. La abertura del agujero era aproximadamente uno y medio el diámetro de la parte más ancha del cuerpo del ave.

Durante 1 hora y 32 minutos el macho ingresó al panal 43 veces. La hembra aunque siempre estuvo cerca, sólo ingresó un par de veces por corto tiempo. Según Skutch (1972) el macho trabaja arduamente, ingresando en más ocasiones y durando más en cada una en comparación a la hembra.

Se cronometraron 15 de los ingresos al panal a perforar por parte del macho, durando en una ocasión un máximo de 1 minuto y 54 segundos y un mínimo de dos segundos con un promedio por ingreso de 50 segundos perforando.

Relaciones interespecíficas y alimentación
En el mismo cornizuelo donde el trogón perforaba el panal, una pareja de Thryothorus rufalbus (Soterrey Rufo y Blanco) estaba próxima a terminar la construcción de su nido. En seis intentos de los soterrés de depositar material en el nido fueron perseguidos por la pareja de trogones. Aún así seguían intentando y reclamando. En el sétimo intento uno de los soterrés dejó caer el material que llevaba en el pico e ingresó al panal. Inmediatamente fue perseguido por el trogón macho. Durante los acontecimientos anteriores el trogón asumió una posición intimidadora. Consistía en desplegar hacia un lado la mitad de las plumas de la cola y mantener el pico abierto emitiendo sonidos.

Con respecto a la alimentación los trogones, se observaron comiendo frutas de Ficus sp. y Cecropia peltata. También de insectos como saltamontes (Orthoptera) y mariposas (Lepidoptera). Ocasionalmente el macho comía las pocas avispas (Hymenoptera) que aún habitaban el panal donde construía su nido.

Referencias

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Johnsgard, P.A. 2000. Trogons and Quetzals of the World. Washington and London: Smithsonian Institution Press. pp.150-155.
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Skutch, A.F. 1972. Studies of Tropical American Birds. No.10. Cambridge, MA: Publications of the Nuttall Ornithological Club. pp.228
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Skutch, A.F.1999. Trogons, Laughing Falcons and Other Neotropical Birds. College Station, TX: Texas A&M University Press, p. 222.
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Stiles, F.G. y A.F Skutch. 1989. A guide to the Birds of Costa
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Rica. Ithaca, NY: Cornell University Press.
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NUEVAS OBSERVACIONES DE FORRAJEO Y DIETA DE CYPHORHINUS PHAEOCEPHALUS (SOTERREY CANORO)

Ernesto M. Carman

Muchas aves del bosque lluvioso visten un plumaje críptico que las ayuda mantenerse camufladas en las sombras del bosque. Debido a esto es muy difícil identificarlas y observar sus comportamientos. Tal es el caso del Soterrey Canoro (Cyphorhinus phaeocephalus, Troglodytidae) que habita el bosque de la bajura del Caribe, llegando hasta los 1050 m.s.n.m. En el Pacífico sólo se le encuentra en los pasos de baja elevación entre los volcanes de la Cordillera de Guanacaste (Stiles y Skutch 1989).

El primero de julio del 2000, en la Estación Biológica La Selva, Sarapiquí, observé un grupo de cuatro Cyphorhinus phaeocephalus forrajeando en el suelo a un lado del sendero (Camino Experimental Sur, 100m). Desde una distancia de cuatro metros, logré observar sus comportamientos por seis minutos (14:23-14:29). Usaban sus picos para levantar hojas secas y buscar comida en el suelo. También buscaban alimento entre la basura que se acumulaba entre las hojas de las palmeras del sotobosque. Un comportamiento que me llamó la atención fue que ellos rascaban el suelo usando las dos patas a la vez para buscar alimento entre la hojarasca. Esto es un comportamiento común en algunas especies tales como el Cuatro Ojos (Melozone leucotis, Emberizidae), pero a mi conocimiento, nunca se ha observado para el Cyphorhinus phaeocephalus. Después de eso, vi a un individuo perseguir y atrapar algo. Al observar bien, pude ver que lo que había atrapado era una pequeña rana o sapo café un poco más largo que el pico del ave. Después de atraparlo, el soterrey saltó a una rama diagonal a unos veinte centímetros del suelo. Golpeó su presa dos veces contra la rama antes de saltar a otra rama similar, donde lo golpeó otras siete veces. Después de sostenerlo en el pico por unos segundos se lo tragó entero. Esta observación también, a mi conocimiento, es nueva para la historia natural del Soterrey Canoro. Además observé que otros individuos del grupo comieron dos grillos y una araña, y forrajeaban entre las gambas de los árboles.

Referencias

Meyer de Schauensee, R., y W.H.

- Phelps, Jr. 1978. A Guide to the Birds of Venezuela. Princeton, NJ: Princeton University Press.
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Ridgely, R. S. 1976. A Guide to the Birds of Panama. Princeton, NJ: Princeton University Press.
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Skutch, A. 1969. Life Histories of Central American Birds, Vol. 3. Berkely, CA.: Cooper Ornithological Society.
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Stiles, F. G., y A. Skutch. 1989. A Guide to the Birds of Costa Rica. Ithaca, NY: Cornell University Press.
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DESCRIPCIÓN DEL NIDO Y HUEVOS DE PHILYDOR RUFUS (TREPAMUSGO ROJIZO )

Ricardo Kriebel

La familia Furnariidae es endémica del neotrópico y presenta una alta diversidad, tanto de especies (con 214), como de forma, tamaño y hábitats que ocupan. Algunas especies construyen sus nidos con barro en forma de horno, característica que le da el nombre a la familia. Como regla general, los nidos de todos los horneros tienen un espacio cerrado para poner sus huevos; ninguno construye un nido abierto como la mayoría de los paseriformes (Skutch 1996).

En Costa Rica tenemos 18 especies de horneros. De estas, se desconoce el nido de cuatro a lo largo de todo su ámbito de distribución y, el de otras cuatro, no han sido descritos en nuestro país (Stiles y Skutch 1989). Este es el caso de Philydor rufus, ave que en Brazil se ha observado anidando en túneles en paredones y posiblemente en troncos y epífitas, donde pone dos huevos blancos (Sick 1993). En este artículo se describe el primer nido de este trepamusgo para Costa Rica comprobando la similitud de sitios de anidación de esta especie a lo largo de su ámbito de distribución.

El Trepamusgo Rojizo (Philydor rufus) se distribuye de Costa Rica al oeste de Panamá y del norte de Venezuela al sur de Brasil. En nuestro país su categoría de abundancia es de poco común a rara y se le puede encontrar en las elevaciones medias de las cordilleras de Tilarán, Volcánica Central y Talamanca (Stiles y Skutch 1989).

La zona protectora Las Tablas se ubica en el extremo sur del lado pacífico de la Cordillera de Talamanca, colindando con el Parque Internacional de la Amistad. Posee considerables extensiones de bosque primario con altitudes entre 1200 y 3000 m.s.n.m. aproximadamente.

El 28 de abril del 2001 a las 8:00 am se observó en un camino de dos metros de ancho, dentro del bosque primario que va de Cotoncito a Coto Brus en la Zona Protectora Las Tablas, a 1600 m.s.n.m., un nido del Trepamusgo Rojizo. El adulto evidenció el escondite al salir volando del paredón de tierra que estaba al lado del camino. La copa estaba en el fondo de un túnel horizontal de 30 cm de profundidad, con una abertura de 12x15cm y a 1,65 m sobre el suelo en el paredón. Era poco profunda y construída de ramillas y otros materiales secos. Contenía dos huevos blancos que medían 1,5 cm de ancho y 2,5cm de largo. En los alrededores solo se observó a un adulto que emitía sonidos de alarma continuamente.

Referencias

- Sick, H. 1993. Birds in Brazil, A Natural History. Princeton, NJ: Princeton University Press.
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Skutch, A.F. 1996. Antbirds & Ovenbirds: Their Lives and Homes. Austin, TX: University of Texas Press.
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Stiles, F.G. and A.F. Skutch. 1989. A Guide to the Birds of Costa Rica. Ithaca, NY: Cornell University Press.
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MIGRACIÓN DEL COCCYZUS AMERICANUS (CUCLILLO PIQUIGUALDO) POR EL CARIBE SUR DE COSTA RICA

Daniel Martínez A.

El pasado 22 de Setiembre del 2001, mientras se realizaba el conteo de rapaces que pasan por la Reserva Indígena Kéköldi, Caribe Sur (Talamanca), durante su migración hacia Suramérica, observaba junto con algunos voluntarios de la Asociación ANAI especies como Pandion haliaetus (Aguila Pescadora), Ictinia mississippiensis (Elanio Colinegro) y varias especies de golondrinas entre otras especies migratorias. Aproximadamente a las 11:00 de la mañana, pasó un grupo de cucos compuesto por unos 35 individuos. En un principio no sabíamos de cual especie se trataba, pero por suerte un individuo se perchó en un árbol cerca de donde nos encontrábamos, inmediatamente fuimos a ver y se trataba del Coccyzus americanus, este se diferencia principalmente del otro (Coccyzus erythropthalmus), por tener el pico amarillo. El grupo iba en la misma ruta de migración utilizada por las demás especies y a una velocidad considerable, sin emitir ninguna vocalización o canto, el cielo estaba parcialmente nublado pero dichas aves pasaron bastante cerca de la plataforma de observación. Fue algo que me llamó mucho la atención ya que era la primera vez que observaba esta especie en grupo y migrando, solo había observado un individuo en Cartago y otro en Guanacaste alimentándose entre la vegetación.

Esta especie es migratoria otoñal (mediados de Agosto a comienzos de Noviembre) entre raro y relativamente común; residente de invierno generalmente raro y localizado; de poco común a raro durante la migración de primavera (fines de Abril a comienzos de Junio). Durante la migración ocurre en números pequeños en el Valle Central y las bajuras del caribe (Stiles y Skutch 1989).

Por otra parte ya se sabía que esta especie pasaba durante su migración por el Valle Central, donde muchos individuos morían al chocar con las ventanas de edificios y posteriormente eran recuperados para estudio (Sánchez 2001). Según César Sánchez y Ernesto Carman (2001), se conocía que esta especie realizaba sus migraciones durante la noche al igual que muchas especies con el fin de evitar la depredación por parte de aves de mayor tamaño como lo son algunos gavilanes. Haber observado un grupo de cucos en migración durante el día es algo interesante, que tal vez esto no se conocía o se conoce poco, por eso es importante que la gente se involucre en la observación de este fenómeno natural tan impresionante que son las migraciones para poder aprender más de estas aves y entender por qué utilizan ciertas rutas y diferentes horas del día para llegar a su destino.

Agradezco a Julio Sánchez, César Sánchez y Ernesto Carman por su valiosa ayuda.

Referencias

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Carman, E. 2001. Comunicación personal, Cartago, Costa Rica.
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Sánchez, J. y C. Sánchez. 2001. Comunicación personal, Cartago, Costa Rica.
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Stiles, F.G. y A. F. Skutch. 1989. A Guide to the Birds Of Costa Rica. Ithaca, NY: Cornell University Press.

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