Bijagua
de Upala
19 y 20 de agosto 2006
Reporte de gira
El sabado 18 de agosto a l5 y 30 a.m.
tomamos la buseta para salir rumbo a Bijagua de Upala. Después
de un largo camino llegamos cerca de medio dia al albergue Las Heliconias
donde nos quedamos el fin de semana. Nos acomodamos en grupos de cuatro
personas por habitación y después de almorzar salimos a
recorrer los senderos en medio de varias hectáreas de bosques primarios
y secundarios.
Encontramos los senderos muy bien conservados
con una gran capa de burucha de madera en el suelo para evitar los barriales,
ya que en esta zona la caida de agua es muy abundante y muy constante,
sobre todo en esta epoca del año. En medio de los senderos observamos
enormes árboles de 100 y hasta de 210 años de edad, todos
especificando su nombre común y su familia, deleitándonos
con sus majestuos troncos llenos de plantas y lianas que dan al bosque
una singular belleza. Estos
senderos de cerca de 2.5 kms de largo cuentan con tres enormes puentes
colgantes de cerca de 100 mts de largo y de 40 y 50 mts de alto, desde
donde se puede disfrutar de unas vistas del bosque en sus áreas
mas virgenes.
Dentro
del bosque encontramos grandes filas de hormigas arrieras que eran seguidas
por infinidad de pajaros hormigueros, Myrmeciza exsul, Phaenosticus
mcleannani y Thamnophilus doliatus, que se alimentan de éstas,
asi como una cantidad de soterreyes
que se esconden entre los arbustos del bosque y nos cantan en todo el
sendero.
Entre otras aves tuvimos la suerte de ver
el momoto enano Hylomanes momotula que era el móvil principal
del viaje, Manacus candei, Pipra mentalis, Corapipo leucorrhoa,
y una bandada de cerca de seis Chiroxiphia linearis.
Tambien vimos y oimos los cantos de
varias eufonias Cyanerpes lucidus y cyaneus, Dacnis
cayana, Tangara larvata y un bello ejemplar de Ramphastus
sulfuratus que se perchó en un guarumo cerca del albergue.
El
domingo, también salimos a recorrer los senderos y nos alistamos
para iniciar el regreso a medio dia. Nos llovió parte del trayecto
hasta la interamericana. Camino a San José, nos detuvimos a almorzar
en el restaurante Cuenca donde nos encontramos que se nos había
estallado una llanta. Jorge Leon, con su paciencia y su habilidad, logró
resolver el problema y regresamos sin otro contratiempo a San José.
Sonia Scaglietti,
Redactora, AOCR
Hylophylax naevioides, macho
Fotos cortesía de Elidier Vargas
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